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Los Indicadores Magnéticos suponen
una importante mejora respecto a otros sistemas de
visualización local del nivel de fluido en el interior
de un depósito.
Capaces de soportar grandes presiones y
muy altas temperaturas, estos instrumentos permiten,
también, añadir detectores para la
señalización de alarmas, o incluso, añadir
una señal analógica de salida para
transmisión a distancia.
Gracias a sus características y a
los aprobados de que disponen, su uso se extiende a
aplicaciones en todos los entornos industriales : tanques
de líquidos refrigerantes ; calderas de vapor ;
depósitos de hidrocarburos ; aditivos antiincendios ;
aceites ; etc ...
Su capacidad de adaptación a todo
tipo de depósitos permite, además, no tener que
realizar grandes modificaciones para poder utilizarlos.
Su gran precisión no se ve afectada
por la presencia de vapores, polvo, o cambios en las
características fisicoquímicas del fluido por
causa de la presión o la temperatura.
Existen tipos básicos, dependiendo
de cómo se realiza la emisión de la onda
electromagnética : a través del aire (espacio
vacío en el depósito) ; mediante un electrodo
guía.
El radar de transmisión a
través del aire no se encuentra en contacto directo con
el fluido, pero su operación se puede ver afectada por
las turbulencias en la superficie del fluido o por la presencia
de espumas.
El radar de onda guiada permite trabajar
con fluidos de constante dieléctrica muy baja, y
no se ve afectado por la presencia de espumas o turbulencias en
la superficie del fluido. Pero, el electrodo guía debe
ser de la misma longitud que el campo de medida requerido.
En ambos casos, es posible el uso de estos
instrumentos en depósitos sometidos a altas presiones
y/o temperaturas.
Basados en el acoplamiento
magnético entre un imán situado en el interior
del flotador, y un divisor de voltaje formado por un gran
numero de relés reed situados en el interior del tubo
guía, estos tipos de transmisores siguen siendo una
buena solución para muchas aplicaciones.
No se ven afectados por los vapores en el
interior del depósito, ni por cambios de presión
o temperatura, ni tan siquiera por las turbulencias o la
presencia de espumas en la superficie del fluido.
Además, también pueden ser
utilizados para la medida de la interfase entre dos
líquidos no miscibles.
Existen varias opciones, en cuanto a
materiales, conexiones, y flotadores, para adaptar su uso a
muchas aplicaciones.
Basados en el principio de Arquimedes
resultan ideales en aplicaciones donde los condicionantes de
presión y temperatura son muy exigentes.
Además, debido a su
sensibilidad respecto a la densidad del fluido, son
ideales para la medida del nivel de interfase entre dos
líquidos.
Existen una importante cantidad de
opciones, en cuanto a materiales y longitudes, que permiten el
uso de estos transmisores en un elevado numero de casos.
Los Desplazadores son utilizados en
procesos industriales críticos desde hace muchos
años por su fiabilidad y resistencia.
Los transmisores de presión pueden
ser utilizados para la medida de la columna hidrostática
que genera un fluido y por tanto, conociendo la densidad de
este, conocer el nivel.
Este sistema se suele utilizar en casos
donde el fluido no sufre cambios de densidad, debido a la
elevada influencia que la densidad ejerce sobre la
presión resultante.
Normalmente este sistema es ideal en
aplicaciones con agua (balsas, depósitos de
captación, pozos, etc...) o agua de mar (calado, lastre,
etc...).
En la medida de nivel de pozos
subterráneos de agua son la alternativa más
indicada, debido a su buena precisión y a su
fácil sistema de instalación.
Mediante la emisión de una onda
sónica (en el espectro de los ultrasonidos) estos
instrumentos resultan muy útiles en aplicaciones donde
el sensor no tiene que estar sometido al contacto directo con
el fluido.
No obstante, debido al gran efecto que las
características del ambiente tienen sobre la velocidad
de transmisión del sonido, estos instrumentos no son
recomendables en los casos donde haya presencia de vapores,
espumas, o cambios de temperatura y/o presión.
Son ideales en muchas aplicaciones en el
entorno del Tratamiento de Aguas, la medida de caudal en
canales abiertos (mediante la utilización de elementos
primarios como, Parshalls, etc...), o en los depósitos
de agua en sistemas antiincendios.
Debido a que no se encuentran en contacto
directo con el fluido, estos transmisores ofrecen una muy
interesante alternativa a todas aquellas aplicaciones donde es
necesario un mínimo mantenimiento.
Este sistema aprovecha la constante
dieléctrica del fluido para la formación de un
‘condensador’, la capacidad del cual es
directamente proporcional al nivel existente.
Ofrecen muy buena precisión en la
medida, a bajo coste. No obstante, la constante
dieléctrica del fluido se ve afectada por la
composición del propio fluido y por sus condiciones de
presión y temperatura.
Por tanto, resultan adecuados en
aplicaciones donde el fluido y las condiciones en que se
encuentran no sufren cambios, como son depósitos de
Gasoil o de otros hidrocarburos, disolventes, aditivos, etc...
Constituyen el sistema de detección
más utilizado, debido a su precisión,
repetibilidad, y vida útil.
Ofrecen tres grandes cualidades,
difíciles de igualar : el acoplamiento magnético
permite una separación perfecta entre el fluido
(proceso) y el circuito eléctrico; el flotador no se ve
afectado por espumas, vapores, cambios de temperatura o de
presión; los contactos son libres de potencial y por
tanto NO es necesario proveer alimentación
eléctrica al equipo.
Al mismo tiempo, estos equipos permiten
utilizar un gran numero de materiales para su
construcción, de forma que resultan compatibles con,
prácticamente, cualquier tipo de fluido.
Existen modelos que facilitan su
instalación de forma vertical o lateral en el
depósito, con el tipo de conexión más
apropiado o necesario.
Muy resistentes a les condiciones de
presión y temperatura del procéso, estos
instrumentos resultan muy interesantes para la detección
de nivel de interfase.
El principio de Arquimedes, aplicado a
estos instrumentos, obliga a instalar el equipo en
posición vertical, pero permite extender el cable de
suspensión de los pesos a elevadas longitudes. De tal
forma que, per ejemplo, son equipos muy utilizados en el
control de bombeo de pozos y balsas, gracias a su muy bajo
mantenimiento y fiabilidad.
Estos detectores aprovechan la
reducción de temperatura que experimenta una resistencia
calefactada cuando esta sumergida en un fluido, debido a la
transmisión de calor que se pierde en el propio fluido
(dispersión térmica).
Son instrumentos muy sensibles, a la vez
que capaces de resistir condiciones de presión y
temperatura muy exigentes. Además, no presentan partes
móviles que puedan ser afectadas por el movimiento o las
vibraciones.
Sus reducidas dimensiones los hacen aptos
en todo tipo de aplicaciones.
Los detectores ultrasónicos se
basan en la medida de tiempo de tránsito de un pulso
sónico entre un emisor y un receptor. Este tiempo se ve
fácilmente alterado si el sonido viaja a
través del aire o a través de un líquido.
De esta forma es posible detectar la
presencia de líquido, incluso discriminando la eventual
presencia de espumas en la superficie.
No presentan partes móviles y
pueden ser construidos en diferentes materiales. Además,
son bastante tolerantes a la formación de
depósitos sólidos en las caras de los sensores.
No se ven afectados por cambios en el
fluido, como la viscosidad o densidad, o por la presencia de
sólidos en suspensión.
De tamaño muy reducido y sin partes
móviles, estos detectores permiten una repetibilidad
excelente, en aplicaciones con líquidos limpios.
Resultan ideales en aplicaciones donde el
espacio disponible es limitado y pueden haber problemas debidos
a vibraciones.
Son muy empleados en el control de
seguridad de bombas, acumuladores de aceite de
lubricación, carters de motores y cajas de engranajes, y
en general en todos aquellos casos donde se requiere una gran
precisión y repetibilidad.
Mediante la alteración en la
frecuencia de resonancia que un conjunto electromecánico
experimenta estando en el aire o sumergido en un fluido, es
posible determinar la presencia de este último.
Estos instrumentos son utilizados con
líquidos de muy alta densidad y/o viscosidad, pero
sobretodo son utilizados en aplicaciones con sólidos.
Resultan ideales en aplicaciones con
gránulos de plástico, harina, cemento, yeso, y
todo tipo de sólidos en polvo.
Son muy sensibles y, a la vez, muy
resistentes a la abrasión.
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