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PRESIÓN
 

Los transmisores ‘CVD’ (Cold Vapour Deposition) utilizan un sensor de silicio en forma de puente resistivo de Weatstone, unido por soldadura (láser) sobre la membrana del instrumento.
Ofrecen un señal eléctrica de gran amplitud (del orden de 100 mV o más) y por tanto pueden tener muy buena precisión y una excelente repetibilidad.
Debido a esta amplitud de señal, los modelos comerciales pueden suministrarse con una gran cantidad de salidas normalizadas (mV, mA, V) sin pérdida de características.
Una cuidadosa selección de materiales y la forma de colocación del sensor sobre la membrana, permiten una respuesta inmejorable a los cambios de temperatura y los mínimos errores a largo plazo.



En estos transmisores, el sensor de silicio es depositado, por procedimientos electroquímicos, directamente sobre la membrana del instrumento. Este sistema ofrece la máxima precisión posible, pero, en contra, la amplitud de señal suele ser del orden de 20 a 30 mV. Por tanto, los modelos comerciales solo se suministran con salidas normalizadas (mA, V).
Gracias a la disposición del sensor sobre la membrana, y por tanto a su gran sensibilidad, es posible llegar a rangos de presión mucho más elevados que con otros tipos sensores.



Aprovechando el aislamiento perfecto que ofrece la cerámica, estos sensores se construyen mediante dos laminas metalizadas depositadas, una sobre el interior de la membrana y la otra sobre la base soporte, formando un condensador. La presión deforma la lamina situada en el interior de la membrana, de tal forma que se modifica la capacidad eléctrica del conjunto, proporcionalmente a la presión (deformación) aplicada.
Estos sensores presentan una gran repetibilidad debida a las excelentes características mecánicas de la cerámica, pero no resultan demasiado resistentes a los golpes de ariete o a las pulsaciones. Por este motivo, los transmisores con sensor cerámico son utilizados, fundamentalmente, para rangos bajos de presión, y para la medida de nivel por efecto hidrostático.
En la medida de nivel, la resistencia química de la cerámica es una ventaja importante respecto a otros tipos de sensores.







Estos presostatos incorporan una membrana, que en contacto con el fluido, y por efecto de la presión se ve deformada o desplazada. Este cambio de posición se transmite a un pistón que, finalmente, actúa sobre el microinterruptor.
El uso de una membrana, como elemento primario, permite obtener una gran sensibilidad y repetibilidad frente a los  cambios de presión. Al mismo tiempo que,  simplemente jugando con la sección expuesta, se puede disponer de un sistema capaz de adaptarse a cualquier límite de presión.
Por otro lado, el pistón, forzado por un muelle que permite ajustar el valor del punto de actuación, ofrece un cierto grado de amortiguación, y una gran resistencia a les sobrepresiones.
Por tanto, estos son los presostatos más utilizados y recomendados, para la mayoría de aplicaciones, sean del tipo que sean.



Gracias a la gran sensibilidad y repetibilidad del sistema de membrana, estos instrumentos son recomendados para aplicaciones, en baja presión (también debido a que este sistema no ofrece demasiada  resistencia a la sobrepresión).
Su campo de aplicación suele centrarse en el terreno del aire acondicionado y de los electrodomésticos como por ejemplo en las calderas de calefacción o las lavadoras.



Normalmente, estos modelos utilizan el sistema de membrana como principio de operación y su principal característica es que son de tamaño reducido debido a que los contactos no se obtienen de un microinterruptor clásico, si no de un interruptor realizado con dos láminas conductoras.
Su campo de aplicación se extiende a los electrodomésticos, los equipos informáticos, el aire acondicionado, la electromedicina, y en general a todas aquellas aplicaciones donde el espacio disponible puede representar un problema y los rangos de presión de trabajo no son muy elevados.

TRANSMISORES
DETECTORES