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TEMPERATURA
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Los termostatos electromecánicos
disponen de un pequeño recipiente (bulbo) que contiene
un fluido sensible a los cambios de temperatura. Este fluido se
contrae o dilata en función de la temperatura en la que
se encuentra, de forma que ejerce una presión, en el
interior del recipiente, directamente proporcional a esta
temperatura. La presión ejercida por el fluido en el
bulbo es aprovechada para desplazar una membrana u otro tipo de
dispositivo mecánico que actúa directamente sobre
el interruptor eléctrico.
Los termostatos de bulbo integral son
aquellos en el que el bulbo esta montado junto al mecanismo de
expansión y al interruptor.
La proximidad de estos elementos hacen que
el instrumento no sea adecuado para el control de elevadas
temperaturas. Pero, en cambio, permiten reducir espacio gracias
a su montaje compacto.
En estos instrumentos el bulbo se
encuentra a distancia del mecanismo de expansión y del
interruptor, comunicado mediante un tubo capilar que permite la
transmisión de las dilataciones y contracciones
del fluido en el interior del bulbo. Gracias al poco volumen de
fluido que tiene el interior del capilar, la temperatura
ambiente tiene muy poca influencia sobre el comportamiento del
conjunto.
De esta manera es posible llegar a
controlar temperaturas muy elevadas, que en ningún caso
llegan a afectar al mecanismo del instrumento.
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